"Después están las grandes montañas desnudas..., con reflejos de sol que juguetean en sus cumbers solemnes y que brillan hacia el interior de sus púrpuras profundidades; y a sus pies se extienden aguas misteriosas e insondables".
Cartas desde Irlanda, Harriet Martineau, 1852
Situado en el corazón del Oeste de Irlanda, en el condado de Galway, el Parque Nacional de Connemara ocupa unas 2000 hectáreas de montañas pintorescas, ciénagas, brezales, praderas y bosques. Algunas de las montañas del Parque - Benbaun, Bencullagh, Benbrack y Muckanaght – forman parte de la famosa cordillera de los Doce Bens (también conocida como Beanna Beola). El Parque Nacional de Connemara se constituyó como tal y se abrió al público en 1980. Es uno de los seis parques nacionales irlandeses gestionados por el Servicio de Parques Nacionales, Flora y Fauna (National Parks & Wildlife Service).
El Centro de Información, Diamond Hill y grupo en el paseo guiado
La entrada al Parque está situada en el extremo de Clifden de la aldea de Letterfrack, en la N59. El Parque está abierto todo el año y el Centro de Información tiene abiertas sus puertas de marzo a octubre. Es posible organizar visitas para grupos, y en particular para colegios, en otros momentos del año, llamando al número 095-41054. En el Centro de Información hay tres exposiciones 3D sobre el paisaje de Connemara, los usos del terreno, y la flora y la fauna de la zona. Hay otros servicios a disposición de los visitantes: una proyección audiovisual, zonas para picnic, información sobre el patrimonio natural de la zona, un salón de té, senderos naturales, rutas, ponencias y un programa de actividades de verano para los visitantes más jóvenes.
Gran parte de los terrenos que hoy componen el Parque Natural eran propiedad de la Abadía de Kylemore y del Colegio Industrial de Letterfrack. Las fincas restantes estaban en manos de individuos privados. El Sur del Parque solía pertenecer a Richard Martin (alias "Humanity Dick", o "Dick el Solidario"), que ayudó a constituir la Sociedad para la Prevención de la Crueldad a los Animales, a principios del siglo XIX. En la actualidad, la totalidad de los terrenos del Parque pertenecen al Estado, estando gestionados única y exclusivamente como Parque National.
El valle de Kylemore,Ballinakilly Harbour y Cerro de Letterhill (Tully Mountain)
Los edificios que hoy componen el Centro de Información eran, antiguamente, las instalaciones agrarias del Colegio Industrial de Letterfrack, y la Oficina del Parque solía ser la enfermería del citado centro escolar. Estos edificios se erigieron en 1890. El laboratorio de campo del Parque está ubicado detrás de la Oficina del Parque, y es utilizado habitualmente por estudiantes investigadores de la flora y fauna de Connemara.
En el pasado, los terrenos del Parque tenían fines agrícolas; fundamentalmente, se empleaban como pasto para ganado vacuno y ovino. En algunas de las tierras
bajas más fértiles se cultivaban verduras. Hoy en día, estas zones son fácilmente reconocibles por las viejas hondonadas para el cultivo. Varias de las turberas del
Parque se empleaban extensamente como fuente de combustible, y hoy en día abundan los bancos de turba en desuso.
Un tumba megalítica, Pony de Connemara y Grupo escolar
El Parque conserva muchos restos de presencia humana. Los más antiguos, tumbas reales megalíticas, tienen unos 4000 años de antigüedad. También destacar la existencia de un cementerio de principios del siglo XIX del que se sabe muy poco. De este período es el Tobar Mweelin, un pozo que se construyó en torno al año 1870 para suministrar agua al Castillo de Kylemore, y que hoy sigue en funcionamiento. Algunos tramos de la vieja carretera a Galway, en uso hasta hace más de un siglo, pueden verse en determinadas secciones del Norte del Parque; otros tramos están ocultos por la vegetación. Viviendas en ruinas, un horno de cal, múltiples rediles, un viejo almacén para hielo, sistemas de alcantarillado y muros antiguos en varias partes del Parque... son prueba de una mayor población y un más amplio uso de estas tierras en el pasado.
En el parque hay una gran diversidad de aves. La bisbita del prado, la alondra, la tarabilla común, el pinzón, el petirrojo y el reyezuelo son sólo algunos de los pájaros cantores más comunes en el Parque. De vez en cuando se observan aves de presa, generalmente cernícalos y halcones gorrión, aunque los esmerejones y los halcones peregrinos también surcan ocasionalmente los cielos de esta zona protegida. El invierno trae consigo un aumento en las cifras de algunas especies originarias de Irlanda, tales como la agachadiza perdiz, la agachadiza común, el estornino, el zorzal común y el zorzal charlo. También un incremento de aves migratorias del noreste de Europa, como el tordo europeo o el zorzal real.
La naturaleza huidiza y los hábitos nocturnos de la mayoría de los mamíferos los hacen más difíciles de encontrar, pero sus rastros y señales a menudo nos señalan su presencia. Los tejones utilizan habitualmente las pistas de tierra para llegar a sus guaridas (tejoneras), especialmente en las zonas de bosque. Los montículos de cáscaras de nuez y semillas roídas nos revelan, asimismo, la presencia de ratones de campo.
Caminando por las turberas, no es poco habitual toparse con una liebre, o al menos ver rastros de una. A menudo puede observar uno conejos, zorros, armiños, musarañas, y - por la noche - tandas de murciélagos. En los últimos años, se han visto ejemplares tanto de marta como de visón no originario de Irlanda; éstos últimos representan una amenaza para la fauna salvaje autóctona. Con paciencia, casi todos los mamíferos del Parque se expondrán al caminante con relativa facilidad.
Petirrojo (Erithacus rubecula), Polilla de halcón del elefante (Deilephila elpenor) et Los ciervos comunes(Cervus elaphus)
Los ciervos comunes autóctonos solían errar por las colinas de Connemara pero debido al impacto humano, desde hace unos 150 años están extintos. En la actualidad, se están realizando esfuerzos para reintroducir el ciervo común en Connemara, materializados hasta la fecha en la implantación de una manada de esta especie en el interior del Parque. El objetivo fundamental de este proyecto es la conservación del ciervo común irlandés.
El mamífero más grande del Parque es el pony de Connemara. Aunque doméstico, este pony forma parte del paisaje rural de la zona. El Parque contiene en la actualidad una manada de ponis de Connemara de pura raza, colocada en el mismo con vistas a preservar esta raza equina única.
En el parque se ha registrado una amplia variedad de polillas, mariposas, libélulas y otros insectos.
Las turberas de cobertura y los brezales constituyen los dos tipos predominantes de vegetación en el Parque. Las ciénagas, situadas en las zonas más bajas, a nivel del mar, suelen ser muy húmedas, mientras que - conforme aumenta la altitud - comienza a dominar un paisaje más seco de turberas alpinas. Las laderas de la montaña están tapizadas de distintos tipos de brezo, brecina y erica arbórea.
Probablemente, la planta más habitual y abundante en el Parque sea la mansiega, responsable del color violáceo del paisaje a lo largo de casi todo el año. Las plantas insectívoras forman parte integral de la flora propia de las turberas. Las droseras y las pinguículas atrapan y digieren insectos con sus hojas, para así obtener los nutrientes que las turberas necesitan. Otras plantas comunes en la zona son las paulonias, el cottongrass, las polígalas, las nartecias, las orquídeas y los mirtos de turbera, además de una amplia variedad de líquenes y musgos.

Los brezales (Calluna vulgaris & Erica cinerea), Hierba de algodón (Eriophorum spp.) y Drosera
La descomposición de las plantas muertas de la turbera sólo es parcial, debido, ante todo, a un índice de precipitación pluvial superior a los 1600mm. anuales, durante un periodo de lluvias anual de más de 250 días al año. Sus restos se acumulan bajo condiciones anaeróbicas (sin aire) y se solidifican hasta formar lo que se conoce como turba. La turba más profunda del Parque tiene unos 5m. Los granos de polen, conservados en estas turberas, revelan la historia de la flora de la región de los
últimos siglos. Mediante la identificación de los granos de polen, es posible saber qué plantas poblaban la zona en el pasado. Preservadas en la turba encontramos también cepas de pinos; algunas de ellas datan de hasta 4000 años.
La mayoría de las plantas más comunes en el Parque son típicas del clima templado de Irlanda. No obstante, en las cumbers de las montañas también se encuentran especies menos frecuentes propias de zonas más frías de Europa y del Ártico (rhodiola rosea, saxífraga púrpura, listera y oxyria, entre otras).
En el Parque también se dan especimenes autóctonos de España y Portugal, fundamentalmente grasilla, brezo de San Dabeoc y repollo de San Patricio.
Las rocas que subyacen al Parque Natural son típicas de la zona de los Doce Bens, y se conocen como rocas metamórficas, derivadas de los sedimentos depositados en una plataforma marítima cálida hace entre 550 y 700 millones de años. Levantamientos en la corteza terrestre transformaron dichos sedimentos en esquistos cristalinos, en el interior de las raíces de un alargado cinturón montañoso. La erosión y los levantamientos locales han, desde entonces, elevado las rocas hasta la superficie. Las cimas de las montañas están formadas, principalmente, por una variedad particularmente resistente de cuarcita, mientras que las laderas están compuestas fundamentalmente de esquistos más frágiles y mármoles grises.

Las turberas , Twelve Bens y Sendero de Diamond Hill
La última edad de hielo, finalizada hace unos 10000 años, terminó de dar forma a este singular paisaje, dejando atrás depósitos localizados de arena y gravilla, montículos de arcilla silícica y grandes cantos. La disposición de unos y otros determina en gran medida la disposición de la flora en el Parque.

Los senderos en el Parque Nacional
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